Por María Eugenia Gallero
Durante bastante tiempo me mantuve escéptica frente a la idea de que Punta del Este hubiera dejado de ser un mercado fuertemente estacional. Pero vivir y trabajar desde Maldonado me llevó a revisar esa percepción. No fue por una gran señal, sino por cambios bastante concretos en mis hábitos cotidianos. Empecé a encontrar más cafeterías y restaurantes abiertos durante todo el año, una oferta cada vez mayor de talleres y actividades, y nuevos servicios y propuestas que ya no parecen pensados únicamente para la temporada.
A eso se suma algo que aparece cada vez más en conversaciones con personas que viven en otras ciudades o incluso fuera del país: la intención de venir a vivir acá. Y tiene sentido. El Este ofrece cada vez más respuestas para una vida permanente, con más educación, salud, actividades y servicios.
La estacionalidad sigue teniendo un peso enorme, pero convive con una actividad económica y social mucho más sostenida. Y ahí aparece un aspecto menos comentado de este crecimiento. Un mercado con más movimiento y más oportunidades también es un mercado con más competencia.
Competir en ese escenario va a exigir más. ¿La estrategia de marca está acompañando ese cambio? ¿La comunicación tiene hoy el foco y los recursos que necesita? Anticiparse también abre una oportunidad. Revisar la propuesta de valor, fortalecer el posicionamiento y asignar mejor los esfuerzos de comunicación puede hacer una diferencia concreta en cómo una empresa compite y crece en el Este.
Es una conversación que venimos trabajando especialmente en Meraki, porque en mercados que cambian rápido la comunicación no debería llegar después. Tiene que ayudar a leer el escenario, tomar posición y acompañar las decisiones de negocio.

