Desde el mensaje “Error 404” hemos avanzado un montón. Hoy los micro textos son funcionales pero también más relajados, amables e incluso simpáticos. Pero las descripciones de errores o fallas que vienen por defecto diseñadas para advertir lo que está pasando a nivel de software, una catástrofe tecnológica, y no describir lo que realmente importa, una etapa en la experiencia de usuario, siguen estando presentes a lo largo y ancho de todas las plataformas del universo digital.
La gran mayoría de las veces, los textos se cambian y se mejoran para que sean funcionales, pero funcional no es suficiente. ¿Cuánto es suficiente para un texto tan poco protagonista? Y aquí está la cuestión: el micro texto es protagonista y tiene que ser cuidado como tal. Porque es el encargado no solo de guiar al usuario en todo el viaje y ayudarlo a llegar a donde quiere llegar, sino también de llevar la voz de la marca y transmitir su espíritu, sus valores y su personalidad durante todo el proceso de compra. Son esos pequeños mensajes los que van a incidir en la calidad de la experiencia.
Solo dos palabras pueden determinar una compra o generar un carrito vacío. Es por eso que estos mensajes tienen que ser claros, concisos y útiles, siempre, pero además estar redactados en el tono que requiera cada etapa y en su propia voz, la característica de cada producto.
En esta charla sobre UX writers de Google que tiene unos años ya, pero sigue vigente, expertas de Google explican cómo el cambio de “hacé tu reserva” a “chequea la disponibilidad” tuvo un impacto significativo en el engagement o cómo el “inténtalo nuevamente” genera una mejor experiencia que el “ok”, cuando intentás poner una contraseña.
